Noticia equivocada
Hay noticias que son errores, no porque estén mal escritas, sino porque lo que nos cuentan no es un suceso trágico, sino un fatídico error .
Hay noticias que son errores, no porque estén mal escritas, sino porque lo que nos cuentan no es un suceso trágico, sino un fatídico error .
Los hilos que nos unen
no son de cobre ni de fibra óptica.
Los lazos que nos separan
nos conducen a la muerte juntas.
Hasta que la muerte nos una...
Mi muñeca rota
a solo un brazo de distancia
se bate ardiente
se re[vb]ela doliente
porque no (se) comprende.
Juega al juego del tirano
pensando que lo hecho será en vano.
Ataca rabiosa a quien la quiere;
parece no importarle nada;
nunca piensa en cómo hiere:
Adiós, muñeca esguinzada.
Llevaba un paquete entero de tiritas en el bolsillo, pero no fue necesario. Maricuchi Díaz estuvo relajada, atenta y conversadora. Nos contó su visita al médico ('I don’t like when Fx goes down on me’), la prueba de nivel del curso de natación. Sonrió tanto que hizo feliz a Maricuchi Ledesma. Yo fui feliz de vernos a los tres juntos de nuevo. Un rato antes de la cena había bromeado sobre el sitio donde iríamos: dije que sería en un local del callejón del gato. Los espejos deformantes nos proporcionarían un reflejo distorsionado de nosotros, como viene sucediendo con nuestra relación desde hace semanas o quizá meses. Alguien dirá que confundo los signos, por eso no doy detalles; pero así las cosas, no me importaría que mi cumpleaños fuera todas las semanas. Besos a las dos.
Tras meses de travesía por el desierto, hoy he quedado con mis Maricuchis. Son pocas las esperanzas de que todo vuelva a ser natural, inocente y, por tanto, bello. Pero quiero creer... Me he levantado con los dedos cruzados y no he podido lavarme los dientes: no tenía forma de agarrar el cepillo. Espero poder separarlos, porque si no alguien me va a tener que ayudar esta noche con los palillos chinos (bueno, debiera decir japoneses).
La cita es a las 21:00 en La Moderna, en la Plaza de Santa Ana.
Si es verdad que la esperanza es esa cosa con plumas, hoy soy un águila (o quizá solo un ganso
).